ES/SB 5.7 El resumen


Su Divina Gracia A. C. Bhaktivedanta Swami Prabhupada


En este capítulo se narran las actividades del rey Bharata Mahārāja, el emperador del mundo entero, quien ejecutó diversas ceremonias rituales (yajñas védicos) y satisfizo al Señor Supremo adorándole de distintas maneras. A su debido tiempo, abandonó el hogar y estableció su residencia en Hardwar, donde pasó sus días ocupado en actividades devocionales. Cumpliendo la orden de su padre, el Señor Ṛṣabhadeva, Bharata Mahārāja se casó con Pañcajanī, la hija de Viśvarūpa. Luego gobernó pacíficamente el mundo entero. Anteriormente, este planeta recibía el nombre de Ajanābha, pero después del reinado de Bharata Mahārāja pasó a llamarse Bhārata-varṣa. Bharata Mahārāja engendró cinco hijos en el vientre de Pañcajanī, cuyos nombres fueron Sumati, Rāṣṭrabhṛta, Sudarśana, Āvaraṇa y Dhūmraketu. Bharata Mahārāja era muy estricto en la práctica de los principios religiosos y en seguir los pasos de su padre. Por esa razón, tuvo mucho éxito en el gobierno de sus súbditos. Personalmente, se encontraba muy satisfecho, debido a que había ejecutado diversos yajñas para satisfacer al Señor Supremo. Con la mente libre de perturbaciones, fue dedicando cada vez más tiempo a las actividades de devoción al Señor Vāsudeva. Bharata Mahārāja era competente en la comprensión de los principios expuestos por personas santas como Nārada, y siguió los pasos de los sabios. Además, mantenía al Señor Vāsudeva constantemente en su corazón. Tras completar sus deberes reales, dividió el reino entre sus cinco hijos, y abandonó el hogar para retirarse a Pulahāśrama, el lugar de residencia de Pulaha. Allí se alimentaba de verduras y frutas silvestres, y adoraba al Señor Vāsudeva con todo lo que tenía a su disposición. De este modo, su devoción por Vāsudeva fue en aumento, y de un modo natural adquirió una mayor comprensión de su vida trascendental bienaventurada. Debido a su muy elevada posición espiritual, a veces en su cuerpo se veían las transformaciones aṣṭa-sāttvika, como el llanto extático y el temblor del cuerpo, signos de amor por Dios. Mahārāja Bharata adoró al Señor Supremo con los mantras que se mencionan en el Ṛg Veda, conocidos generalmente con el nombre de mantra gāyatrī, que van dirigidos al Nārāyaṇa Supremo situado en el Sol.